23 de febrero de 2007

Una tarde en el Cabo Vidío

No soy muy de hablar de mi archivo fotográfico, pero hoy (ahora mismo) y tras leer el Blog de David me ha picado el gusanillo y voy a charlar un poquitín de una tarde que pasé la pasada semana en este conocido cabo asturiano.

Antes de comenzar y para ubicarnos.. diré que el Cabo Vidío (que no Vidio) está situado en la parroquia de Oviñana, perteneciente al concejo de Cudillero. En él se ubica el Faro que lleva su mismo nombre, elevado 90m sobre el nivel del mar. La zona agreste sobre la que se asienta, representa un lugar privilegiado de la costa asturiana, desde la que en días soleados, puede divisarse la Estaca de Bares (hacia el Oeste) y el Cabo Peñas, así como una buena panorámica de la costa occidental. Incluso se pueden divisar los Picos de Europa hacia el SE.

El caso es que emprendí el viaje después de una parada técnica (la comida :)) y tras hacer un recorrido que me llevó desde la Playa de Aguilar hasta El Pito (Palacio de Selgas) en Cudillero. La luz no era especialmente buena, de hecho estaba parcialmente nublado y en vistas de lo que podría ser un temprano atardecer (lo digo por la falta de luz..) decidí modificar mi recorrido previsto y seguir hasta el Cabo Vidío.

Cuando llegué, tan solo unos excursionistas estaban disfrutando del lugar. El cielo estaba algo grís, había un viento considerable (frío, por supuesto) y en poco tiempo me quedé sola (no sin antes hacerles la fotografía de rigor con el paisaje de fondo).


Comencé haciendo la clásica imagen de la costa hacia el Este y a mi querido Neptuno. Los que conozcáis el lugar os sonará a "chino".. ¿¿ Neptuno ?? sí sí, Neptuno.. poca gente lo conoce como tal, de hecho suele pasar desapercibido pero desde que le conocí hace unos cuantos años, nos hemos hecho "inseparables", de hecho siempre se vuelve conmigo a casa en forma de imagen. Bueno, vale.. me dejo de misticismos y os revelo su identidad.



Neptuno es una "formación rocosa" que nos encontramos al mirar al Este desde el Cabo. La he bautizado como "el descanso de Neptuno" dado que talmente parece el rostro de este conocido ser mitológico romano, tumbado sobre el agua, y en la que se pueden distinguir con claridad, su corona, su ojo, su nariz, su melena y su barba..


Una vez aclarado esto, continué mi ruta bordeando el faro por el camino habilitado al efecto, con un vértigo considerable puesto que abajo el mar batía con relativa fuerza, teniendo en cuenta que esta senda no posee protección alguna (salvo una ligera elevación del terreno) y con 90 metros de pared vertical bajo mis pies.. llegué a su parte más septentrional. Desde ella se puede divisar con claridad el acantilado del cabo; impresiona ver la altura y toda la línea costera tanto hacia el Este como hacia el Oeste.




La tarde transcurrió fugazmente (cuando haces fotos pierdes la noción del espacio y del tiempo) y la luz pareció aliarse conmigo; asistí a un espectáculo digno de admirar.. os lo cuento.. El sol se empezaba a poner por el Oeste (lógico, diréis), unos rayos de luz atravesaban las nubes y una bruma cubría la costa.. la atmósfera era increíble.. De repente, a lo lejos y sobre el mar, comenzó a llover y esos rayos de sol provocaron un efecto bellísimo. A medida que el sol iba bajando disminuía la intensidad pero el momento fue inigualable.. al menos nunca había asistido a un fenómeno así.


Pero esto no acaba ahí.. lo curioso del caso, es que parecía que estaba atardeciendo al Este también.. como si de dos ocasos diferentes se tratase. Sobre los Picos parcialmente cubiertos de nieve, había una luz dorada sublime, los rayos entraban en dirección a la costa (Sur - Norte), sobre ellos unas nubes similares a lenticularis que parecían rematar una escena idílica.. Fue el remate a un día que no parecía dar mucho de sí, pero la espera y el frío merecieron la pena. Me pasé la última hora (o más) cambiando de tele a angular en un intento de inmortalizar de la manera que fuese aquel espectaculo que parecía irreal, y al que no se si volveré a asistir.