12 de agosto de 2007

La Torre de la Laboral

Hace ya algunas semanas la prensa regional recogía y reproducía una curiosa noticia relativa a la Torre de este complejo.

Durante las labores de rehabilitación todavía pendientes de finalización, se comprobó que la torre medía unos 15m más de lo que se recoge en la documentación de la época. En los escritos se cifra su altura en unos 115m, pero en realidad su cota más alta ronda los 130; más concretamente 129,25.

La torre constituye un elemento estructural esencial en el complejo, planteada como un mirador-campanario que no llegó a funcionar como tal, y que preside y equilibra el conjunto.

Se considera pues, el edificio más alto del Principado, superando la altura de la Catedral de Oviedo en 51 metros y a la mismísima Giralda Sevillana en 24.

Su cimentación comenzó en Agosto de 1950 (así al menos se recoge en los escritos históricos), junto a los del resto de espacios. Se trabajó en ella más de dos años, aunque, al igual que otros elementos, quedó parcialmente inacabada. Durante mucho tiempo, varias generaciones de vecinos lograron subir a la mítica planta 17, elegida por tamaño y condiciones de seguridad, para ubicar el mirador, y los relojes que funcionaron durante años de forma precisa, aportaban ese nota nostálgica.

Pero en esta última etapa posterior a la de dejadez y abandono, los trabajos de mejora, rehabilitación y recuperación han dado un cambio radical a la apariencia de la misma. A partir de la planta 13 los operarios han procedido a limpiar la piedra, trabajarla y reponer elementos dañados por el tiempo.

Se sustituyó el antiguo pararrayos y se habilitaron como visitables algunos pisos que antes tenían un acceso complicado, sobre manera a partir de la planta 14. A todos estos espacios se accede a través de un ascensor aunque también se ha acondicionado la antigua escalera.

El interior ha sido restaurado casi por completo, creando espacios útiles en todas las plantas. En una de ellas ya se encuentra instalada la Asociación de Antiguos Alumnos, aunque aún faltan muchas a la espera de ser ubicadas.

Para finalizar, destacar especialmente la sala de relojes.. en la que hace unos años, durante una de las jornadas posteriores a la inauguración del ascensor tuve la oportunidad de estar. Pues bien, de ser un espacio desaliñado, con multitud de desperdicios, se ha convertido en la actualidad en una de las plantas más nobles (en palabras de El Comercio) de la Torre, coronada en sus 4 puntos cardinales, por sus tan representativas esferas.

Os dejo, unos interesantes enlaces a la página de Educastur, en los que se recogen imágenes de las obras llevadas a cabo durante la construcción del recinto en 1949, 1950 y la actualidad, amen del interior de sus instalaciones.. Todo un ejercicio de memoria histórica reciente.


Disfrutadlo.